Por: José María Enríquez, Psicólogo infantil / Psicoterapia para niños y adolescentes.

Las vacaciones de verano representan uno de los momentos más esperados por los niños, ya que son semanas de descanso, juego, convivencia familiar y libertad de horarios que favorecen el desarrollo emocional y fortalecen los vínculos afectivos. Sin embargo, cuando llega el momento de regresar a clases, muchos niños experimentan emociones encontradas: entusiasmo por reencontrarse con sus amigos, pero también nerviosismo, incertidumbre o incluso rechazo ante la idea de volver a la rutina escolar.

El regreso a clases no consiste únicamente en comprar útiles escolares, uniformes o mochilas nuevas. La preparación más importante ocurre en el ámbito emocional, debido a que cuando un niño se siente comprendido, seguro y motivado en su hogar, tiene mayores probabilidades de iniciar el ciclo escolar con una actitud positiva y con disposición para aprender.

Cada niño vive el regreso a clases de manera distinta, algunos se adaptan en pocos días; otros necesitan varias semanas para sentirse nuevamente cómodos, sin embargo, puedes motivarlos en este nuevo ciclo escolar con las siguientes recomendaciones:

• Habla de la escuela de forma positiva. Los adultos solemos enfocarnos en las obligaciones: “ya se acabó la diversión”, “ahora hay que estudiar”, “se terminó el descanso”. Sin darnos cuenta, que estos mensajes hacen que los niños perciban la escuela como una carga, por eso resulta mucho más beneficioso recordarles las experiencias agradables que vivirán: volver a ver a sus amigos, conocer nuevos maestros, aprender cosas interesantes, participar en actividades deportivas o artísticas y descubrir nuevos retos.

• Escucha sus emociones. Si tu hijo siente nervios o miedo, valida lo que siente y recuérdale que es normal experimentar esas emociones ante un nuevo comienzo. Muchas veces los niños no necesitan una solución inmediata, solo requieren sentirse comprendidos.

• Recupera las rutinas paulatinamente. Ajusta gradualmente los horarios de sueño, alimentación y actividades unos días antes del inicio de clases.

• Crea pequeños rituales positivos. Un desayuno especial el primer día, una nota cariñosa dentro de la lonchera, una fotografía antes de salir o preguntar al final del día cuál fue el mejor momento en la escuela pueden convertirse en recuerdos que asocien el regreso a clases con emociones agradables.

• Involúcralo en los preparativos. Permítele organizar sus útiles, preparar su mochila o elegir algunos materiales para esta nueva etapa.

• Hazle saber que siempre cuenta contigo. Un abrazo, palabras de ánimo y preguntar cómo estuvo su día pueden marcar una gran diferencia en su bienestar emocional y en su motivación para aprender.

• Ten cuidado con la presión académica durante las primeras semanas. Antes de exigir excelentes calificaciones, ayuda a tu hijo a recuperar el hábito de estudiar, organizarse y disfrutar nuevamente del aprendizaje, comienza cultivando su confianza y motivación, ya que son el mejor punto de partida para un buen desempeño escolar.

El regreso a clases representa mucho más que volver a un salón, es una oportunidad para que los niños continúen desarrollando habilidades académicas, sociales y emocionales que les servirán durante toda la vida. Como padre de familia, además de preparar una mochila, tienes el reto de acompañar el corazón y la mente de tu hijo para que descubra que aprender puede seguir siendo una aventura emocionante.

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